Martín Miguel de Güemes, artífice del Plan Continental Sanmartiniano

ATSSG.- En el día en que se recuerda el 167 Aniversario de la muerte del General José de San Martín, he visto apropiado recordar el momento histórico en que el Libertador de Sudamérica conviniera con el Prócer salteño, el General Martín Miguel de Güemes aquella acción conjunta que la historia conoce como el Plan Continental, a través del cual se logró la libertad de medio Continente.

Cuando el General José de San Martín fue destinado al norte para hacerse cargo de los restos del Ejército del Norte, luego de las derrotas de Vilcapugio y Ayohuma, reemplazando al General Manuel Belgrano, pudo observar el estado de cosas en esta frontera norte y bien pronto se dio cuenta de que continuar la guerra por este sector era imposible: «La Patria no hará camino por este lado del norte, más que no sea una guerra permanente, defensiva y nada más; para eso bastan los valientes gauchos de Salta, con dos escuadrones buenos de veteranos. Pensar en otra cosa es echar al pozo de Airon hombres y dinero», diría el Libertador en una cuestionada carta a Rodríguez Peña que cita Fidel López.

Se convenció entonces San Martín de que la única manera de finalizar con el dominio de los españoles sería llegar a su capital –Lima- y batirlos entre dos frentes. Allí surgió la idea realizar aquella epopeya que fue organizar un ejército en Mendoza, cruzar la Cordillera de los Andes y desde Chile dirigirse por mar hacia el Perú.

Sin embargo para que un plan de tal magnitud pudiera llevarse a cabo era preciso mantener contenidos a los realistas en el límite de la frontera saltojujeña, y para eso bastaban “los Gauchos de Güemes”, diría el General San Martín.

Así como fue el General Güemes, con sus gauchos, esa tropa improvisada y desprovista hasta de los elementos bélicos más imprescindibles, sólo organizados por una disciplina ejemplar y nutridos de un gran amor a la Patria cumplieron con ese deber y los españoles jamás pudieron pasar el límite de la Ciudad de Salta.

El día 8 de junio de 1820, San Martín nombró a Güemes General y Jefe del Ejército de Observación sobre el Perú: “por sus conocimientos distinguidos, sus servicios notorios, la localidad de su provincia y voluntaria aclamación de los Jefes y Tropa del Ejército Auxiliar del Perú. A V.S. pues corresponde desempeñar con la dignidad que sabe, las delicadas funciones de esta Superior Calificación Militar” escribió San Martín.

 

En esta condición, es que el Ejército de Observación al mando de Güemes debía remontar el camino del Alto Perú, aunque las condiciones internas fueran tan hostiles como las bayonetas españolas ya que el auxilio en dinero, ganado, ropa, armamento y demás logística era escaso, apenas alguna contribución que el General Juan Bautista Bustos le enviara desde Córdoba.

En una carta que Güemes le envía a San Martín le informa que dispone de dos mil  hombres de línea y gauchos escogidos entre “los más valientes subordinados y honrados”, sin contar las tropas y ganados que mantenía en la vanguardia, todos armados y la mayor parte municionados. Además dos mil mulas de silla; 1500 caballos; 500 mulas de arriar; 1400 burros de carga; 200 arrobas de galletas; 1500 cabezas de ganado vacuno y alguno lanar; charqui, ají, porotos, cebollas, tabaco y mil pesos, para marchar al Alto Perú.

Y aclaraba que todo había sido “aprontado sin costo alguno por parte del Estado, pues no tienen estas cajas un solo peso en circunstancias de haber sido atacada la Provincia por los enemigos y destruida en 5 años, que sólo ella ha trabajado por la causa, en general abandonada de las demás”.

En el transcurso de los preparativos para el cruce de los Andes, la situación política interna era muy delicada. Buenos Aires estaba más preocupada en sus negocios que en los asuntos de la guerra, era preciso declarar la Independencia y los tres Padres de la Patria: Güemes, Belgrano y San Martín eran conscientes de esta urgencia. Fue la prudencia del salteño que tras medir fuerzas y vencer al General porteño Rondeau en Cerrillos, luego de firmar precisamente el “Pacto de los Cerrillos”, permitió la Declaración de la Independencia en Tucumán, en julio de 1816.

También durante aquellas jornadas en que se celebraba el Congreso de Tucumán la presencia del General Güemes resultó valiosa, ya que las sesiones se realizaban a poca distancia de donde los españoles pugnaban por avanzar pero eran retenidos por la acción de los gauchos que los hostigaban formando una verdadera valla insuperable.

El Plan Continental Sanmartiniano se fraguaba a medida que en Salta y su zona de influencia, las invasiones realistas eran rechazadas por las milicias gauchas, incluso la más temida de 1816, la que sin embargo no pudo ir más allá de Jujuy.

El sacrificio fue enorme, porque el General Güemes debió actuar en soledad, ya que si bien el Directorio le había reconocido el título y grado como Jefe del Ejército de Observación, jamás respaldó aquellas operaciones ni con pertrechos ni mucho menos con apoyo financiero.

Encerrado entre dos fuegos, el de los cañones enemigos y la conspiración de sus propios coterráneos, así se cernía la suerte del General Güemes en aquel año de 1821. Mientras el Gobernador de Tucumán, Bernabé Aráoz lo obligaba a partir a batirlo por su reticencia en ayudar a la causa de la Libertad, en su propia provincia un sector de la clase dominante reaccionaba frente a las medidas impositivas que dictaba Güemes por imperio de la necesidad de financiar la guerra. Depuesto como Gobernador de Salta por el propio Cabildo, si bien recupera inmediatamente su puesto, la traición ya había anidado.

Herido en una emboscada, mantiene sin embargo su mente lúcida y el temple acerado resistiendo incluso los ofrecimientos de ayuda sanitaria que los españoles le ofrecían a cambio de pasar por Salta. La Cañada de la Horqueta es el último bastión que defiende el General Güemes, entregando su alma al Creador y haciendo realidad aquellas palabras suyas: “Morir por la Patria es Gloria”.

Son apenas algunas de las razones por las que el General Martín Miguel de Güemes merece trascender el título mezquino de mero defensor de la frontera norte con que cierta historiografía centralista ha tratado de minimizar la Gesta Gaucha que significó nada menos que la posibilidad de que el General San Martín libertara no sólo tres países, sino la Sudamérica toda.

 

Francisco Aráoz – Presidente Agrupación Tradicionalista Salta Gauchos de Güemes

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