Se conmemora el 201 Aniversario de la Batalla de Rosario de Lerma

ATSGG-SALTA.– Fue entre tantos episodios de la Gesta Güemesiana el que contiene el innegable valor de haber consolidado la posición de firmeza del General Martín Miguel de Güemes en la defensa del suelo patrio, nada menos que en aquel decisivo año de 1817.

En aquella ocasión, las  fuerzas reunidas por Luis Burela, Juan Antonio Rojas, Pedro José Zavala, Bernardino de Olivera, Bonifacio Ruiz de los Llanos y Jorge Torino de Viana atacaron al ya diezmado, aunque bien entrenado y bien armado ejército realista.

Duró pocas horas la batalla y el triunfo fue de los patriotas.

Y fue lo suficientemente importante para que los realistas reconocieran el fracaso de su plan para recuperar el virreinato, descabezado con la Revolución de Mayo.

La historia

Dice Bernardo Frías, en su obra “Historia de Güemes y la provincia de Salta”, que la época fijada para la partida de la expedición realista al valle fue exactamente la noche del 20 de abril. La misma estaba al mando del coronel Vicente Sardina, afamado oficial de caballería llegado de España.

Y sigue: “Al amanecer del 21 se encontró la vanguardia española con la vanguardia de Güemes, que mandaba Luis Burela en el punto de los Cerrillos. Aquí dio comienzo aquella tremenda lucha. Y lo afirma el mismo Güemes; que no hubo cesación de fuego por más de veinticuatro horas, incluso en la oscuridad de la noche. Así hasta llegar a Sumalao. Y luego en la hacienda de Gauna se batieron por tercera vez con las ya reforzadas fuerzas de Burela, Pablo Latorre y Bonifacio Ruiz de los Llanos. Cuando al fin llegaron al Bañado (El Carril), donde el 24 se produce la famosa emboscada, donde Sardina cae herido de muerte por un certero disparo de fusil en manos del ‘pasado’ soldado español Bernardo Mas. Tomando el mando el coronel Antonio Vigil.

A todo esto, el 25 de abril, chocan con las fuerzas patriotas de Burela, Zavala y Torino justamente en Escoipe. Y el 26 en Pulares. Luego de marchas y contramarchas junto al permanente aguijoneo de las milicias gauchas, que les hacen imposible avanzar, los realistas dan por fracasada la expedición al valle y resuelven volver a Salta.

Para eso, son llevados a tomar otro camino; aquél que conduce directamente a Rosario de Lerma. Aquí Güemes elije dar la carga general, en el descampado llamado el “Pucará Grande”, donde están todas las fuerzas reunidas. Cada compañía contaba con unos 300 hombres, los que se enfrentaron con una fuerza no menos respetable de un ejército muy entrenado y mejor armado.

Fuente: El Tribuno

 

 

 

Se el primero en comentar

Déjanos tu comentario

Tu correo no va a ser publicado.


*